miércoles, 18 de noviembre de 2015

Déjame soñar

Déjame soñar contigo,
envuelta en sábanas blancas,
un domingo cualquiera
de marzo, mayo o abril,
despertando tarde y sin culpas,
viendo al sol que se levanta
sobre el marco azul de tu ventana.

Soñar  que aspiras el perfume matinal,
de un café, que humeante,
espera sobre el velador
y  la sonrisa que se  escapa,
por la rosa tierna, que descansa
a un lado de tu cama.

Soñar que al acomodar tus rizos negros,
en tu mano resalta orgulloso, sencillo y delicado
un hermoso brillo dorado.

y déjame soñar, si lo permite Dios,
que en la puerta de la habitación,
sonriente ¡Te observo yo!


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