Si supieras lo que siento, entendieras,
porque callo cuando estas presente,
por que mis mejillas se encienden
si por azares dices ¡hola!
porque mis ojos no dejan de buscarte
Si supieras, si apenas sospecharas,
que eres el blanco de estos versos,
y de todas las rimas que tengo
atragantadas en el pecho.
Si supieras,si alguien te contara,
que mi libreta esconde tu nombre,
garabateado entre flores,
y letras de canciones
Si supieras, si acaso adivinaras,
los futuros que he creado,
las noches que hemos vivido,
los valles que hemos recorrido
los sueños que tengo contigo.
Si supieras lo que siento
¡pero no lo sabes!
y yo sigo callando en tu presencia,
sigo rellenando mi libreta, y
sigue mi alma con esta herida abierta.
Este blog es un sitio para expresar el como se ve el mundo desde mi perspectiva personal intentando mantener la linea de respeto sobre quienes se vean involucrados en mis publicaciones
miércoles, 25 de noviembre de 2015
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Déjame soñar
Déjame soñar contigo,
envuelta en sábanas blancas,
un domingo cualquiera
de marzo, mayo o abril,
despertando tarde y sin culpas,
viendo al sol que se levanta
sobre el marco azul de tu ventana.
Soñar que aspiras el perfume matinal,
de un café, que humeante,
espera sobre el velador
y la sonrisa que se escapa,
por la rosa tierna, que descansa
a un lado de tu cama.
Soñar que al acomodar tus rizos negros,
en tu mano resalta orgulloso, sencillo y delicado
un hermoso brillo dorado.
y déjame soñar, si lo permite Dios,
que en la puerta de la habitación,
sonriente ¡Te observo yo!
envuelta en sábanas blancas,
un domingo cualquiera
de marzo, mayo o abril,
despertando tarde y sin culpas,
viendo al sol que se levanta
sobre el marco azul de tu ventana.
Soñar que aspiras el perfume matinal,
de un café, que humeante,
espera sobre el velador
y la sonrisa que se escapa,
por la rosa tierna, que descansa
a un lado de tu cama.
Soñar que al acomodar tus rizos negros,
en tu mano resalta orgulloso, sencillo y delicado
un hermoso brillo dorado.
y déjame soñar, si lo permite Dios,
que en la puerta de la habitación,
sonriente ¡Te observo yo!
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